Gabriela, pequeña gigante, roble disfrazado de bonsai, tu fortaleza se desprende suavemente, firmemente, moldeando el mundo que te rodea. A ti te dedico estas palabras para agradecerte tu labor de artesana.
Tu amor, dedicación y cuidado por mí desde que era un insignificante ser escondido en tus pensamientos, que insolentemente estiraba tu pequeño ser hasta desfigurarte, excavando tus entrañas hasta hacerte llorar de alegría y de dolor, es lo que siento al escribir estas palabras. Te confieso que creía que el dolor del nacimiento de mis propios hijos habría pagado en cierta forma mi deuda contigo, pero ese dolor no es nada comparado con el sufrimiento que toda madre padece con sus hijos.
Durante dos décadas toleraste mis exigencias y mis intentos por salirme del molde, mas con mano firme de ceramista nunca dejaste de modelarme.
Me quisiste cuando era de barro, ciegamente, sin saber cómo sería; sin saber quién sería, incondicionalmente; sin saber en qué ni adónde terminaría, desinteresadamente; te esforzaste por mí, generosamente y me hiciste sentir tu orgullo por tu obra.
Recuerdo que decías que de niña te hubiera gustado ser hombre para ser como el Príncipe Valiente, para poder viajar por el mundo bajo una capa masculina porque tu época coartaba tu libertad y entorpecía el vuelo de un espíritu femenino. Te cortaron las alas de artista y te transformaste en alfarera que esculpió seis figuras de arcilla con tu propia vida.
Tu nombre significa “Dios es mi fuerza” y tu vida lo confirma. Incansable trabajadora, la fibra que hay en ti sólo confirma que eres un Gabriel, el único arcángel femenino. Quisiste ser artista y prejuicios patriarcales quebraron tu pincel de artista, pero igual gozaste del arte y sin rendirte esquivaste las injusticias a tu talento con inteligencia.
Tu labor de artífice contó con el apoyo de tu más grande admirador, el que siempre a tu lado contemplaba tus estatuillas y con cariño paternal limaba las asperezas.
Pienso que Dios los miraba desde arriba y comentaba: “Miren el trabajo de esos dos, esas figurillas humanas se ven bastante bien”.
Con mucho cariño, tu creación número tres,
Marisol

Hola Hermanita:
Paso seguido para saber si has escrito algo y me quedo con las ganas.
Espero que estés muy bien, por mi lado viviendo con la esperanza que salga algo interesante que me llene por completo (me refiero a pega), en lo afectivo construyendo algo que nació de la nada y que me ha hecho crecer, aprender cosas nuevas y escribir mucho.
Te mando un beso y abrazo:
El Tio Loco.
http://elacusete.blogspot.com/
Te admiro por tu capacidad para traspasar tus sentimientos a maravillosos escritos que todos podemos compartir. Eres digna hija del pequeño bonsai, pequeña también como ella pero con una capacidad inmensa de expresión.
Te quiero y estimo mucho
Gaby
Hola Marisol, al leerte me transporte rápidamente a los calidos brazos de mi madre a quien adoro y tengo la buena fortuna de tenerla, verla a diario, discutir un libro, compartir una tasa de café, un cigarrillo, en fin, todo lo que un hijo puede desear aquí, esta junto a ella.
Me tome la libertad de escribirte, sin más ni más, solo es un acto reflejo que digerir al leer tan lindas palabras para tu mamá, ahora que estas junto a ella, me imagino la gran sensación que sienten las dos, el reencuentro después de tanto tiempo.
Dale todos mis respetos y mis cariños para ti.
Mariano…