Un fuerte terremoto grado 8.8 en la escala de Richter azotó mi país a las 03.34 a.m. del 27 de febrero. Chile es un país acostumbrado a sufrir desastres, con gente muy solidaria y sacrificada pero nada en los últimos 50 años puede compararse a la tragedia de este mega-sismo y maremoto.
Día 1
Son las 5 a.m. en Nueva Zelanda y recibo un mensaje de mi hijo que pregunta cómo está la familia en Chile a raíz del terremoto. No sé de qué habla y voy a ver las noticias en Internet. Me extraña no tener acceso a los periódicos que siempre leo. Busco en diarios extranjeros y las noticias hablan de un terremoto en la región centro-sur.
Hay unas pocas noticias que son preocupantes pero nada serias. Pienso que la tierra chilena es un paraíso entre los Andes y el Pacífico. Mi familia y yo acabamos de pasar unas vacaciones de sueño en Chile en donde nos empapamos del calor humano que caracteriza a su gente.
Una de mis hermanas logra enviar un mensaje desde el blackberry de su yerno. Me informa que aparte del susto y de algunas grietas superficiales en su departamento, toda la familia se encuentra bien.
Son las 7 a.m. y las modernas comunicaciones no sirven; no hay forma de comunicarse con la familia. Han fallado todos los sistemas.
A las 8 a.m. empieza a sonar el teléfono, los amigos llaman para saber cómo está nuestra familia.
Dan las 10 a.m. y sigo pegada a la pantalla para informarme, no me muevo en todo el día.
Las noticias hablan de 64 muertos. De a poco me doy cuenta que Chile ha sido devastado por un terremoto y hay alerta de tsunami.
La madrugada del 27 es una noche de terror:
- Un edificio de estacionamiento colapsa y en la oscuridad se escuchan las alarmas de los automóviles aplastados.
- Se parte un paso sobre nivel en la autopista que va del aeropuerto a Santiago. Un piloto de LAN que vuelve a su casa cae al vacío y muere.
- El epicentro es en Concepción, la segunda ciudad más poblada de Chile. Se desatan incendios en fábricas luego del terremoto, suenan las sirenas, se confunden con los lamentos de las mujeres. Hay polvo, hay humo, hay llantos....
- En Chillán escapan 269 reos de la cárcel a raíz del sismo.
- Una nube de humo negro cubre Colina, donde vive mi cuñada, luego de una explosión causada por el terremoto.
- No hay transporte público, la gente se moviliza como puede.
- Se han cortado puentes, agrietado las carreteras, personas caminan por horas para llegar donde sus seres queridos. Algunos no los encontrarán vivos...
- La gente se abraza, un hombre acaricia la mano de su mujer muerta, está atontado.
En Santiago la situación parece estar bajo control. Al no tener noticias, la gente no se entera de la tragedia que se está desarrollando en el sur del país. La única forma de saber qué pasa es con radios a pila. Mi mamá desempolva la suya y no puede creer lo que escucha: el sismo fue 8.8 y es uno de los más fuertes de la historia.
En NZ, Defensa Civil alerta a la población de un inminente tsunami que amenaza la región del Pacífico sur.
Llegan las 3pm y sigo sin poder comunicarme. Va a ser medianoche en Chile.
Las réplicas han seguido todo el día y la gente teme que llegue la noche
En las zonas más afectadas no hay luz, ni agua potable, ni telecomunicaciones; sí hay mucho miedo.
En Santiago hay adultos que sufren crisis de pánico y se van a dormir a casa de sus padres. Los adultos están asustados, los niños están confundidos.
Mi hermana mayor recibe en su casa a su hijo con su Sra. y nieto de un añito porque también tienen miedo.
Los chilenos se aprontan a pasar la noche en la calle, en las plazas, no quieren volver a sus casas.
En la zona costera la gente se refugia en los cerros. Apenas se reponían del pánico del temblor cuando una gran ola destruyó todo a su paso.
Al irme a la cama, la cifra de muertos asciende a más de 100 personas
Mientras duermo los equipos de rescate siguen trabajando las 24 horas en edificios colapsados.
Los bomberos de Chile que son siempre los primeros en socorrer, ahora necesitan ser socorridos.
Día 2
Abro los ojos frente a la pantalla. Empieza a conocerse la magnitud del desastre
Los periódicos hablan de 200 muertos
Empezamos a recibir noticias de familiares y amigos por facebook.
Las fotos muestran barcos anclados kilómetros tierra adentro entre los escombros.
Las autoridades piden la calma y prometen ayuda
Todavía sigo informándome con noticias del extranjero
Escucho que el aeropuerto internacional de Santiago ha sufrido serios daños y fue cerrado.
Unos pueblitos idílicos fueron borrados del mapa, sólo quedan ruinas embarradas.
Mucha gente tiene miedo y eso que Chile es país de terremotos.
La gente empieza a entrar en pánico, hay saqueos en los supermercados.
Hay colas para combustible, empiezan a escasear alimentos básicos.
Continúan las réplicas por lo que mucha gente sigue en la calle.
Algunas personas sólo tienen la calle y las estrellas como techo ¿Dónde está la ayuda?
Día 3
La cifra oficial de muertos va sobre 723 y se habla de 2 millones de damnificados.
Lo más devastador fue el maremoto, mucha gente fue arrastrada por las olas. Lo que quedó en pie fue destruido por el mar.
Hay gente atrapada en edificios, personas enterradas bajo sus propias casas.
La intensidad del sismo más el colapso total de los sistemas de comunicación causa demoras en la ayuda humanitaria.
Los damnificados están solos y la gente empieza a buscar culpables.
Se oyen duras críticas a la Armada de Chile por no dar la alerta de tsunami a la población civil.
Hay ira contra las constructoras; modernos edificios colapsados no cumplen con las especificaciones antisísmicas.
La gente pasa del estado de choque a la rabia; en algunos la desesperación lleva al saqueo.
En otros, el saqueo es oportunismo infame a robar no importa qué tiendas ni qué productos.
Se quiebra el orden público y los vecinos se arman para protegerse de los maleantes.
La gente más humilde es la que más sufre, es muy triste. Es en los pueblitos de pescadores, unos lugares preciosos, en donde la naturaleza arremete con más fuerza y barre con todo.
La tercera noche encuentra a 1 millón y medio de chilenos sin luz y sin agua potable.
Las fuerzas militares no son suficientes para detener el vandalismo.
Hay grupos que se oponen a que los militares impongan el orden por heridas del pasado.
Los civiles se movilizan, un sobrino parte al sur con una camioneta cargada con agua y comestibles.
Todavía hay personas atrapadas bajo los edificios, hay hambre, hay sed y hay frío que congela los corazones.
Han pasado tres días que parecen siglos. No es hora de buscar culpables, ahora hay que hacer frente a la adversidad. Empieza a llegar la ayuda nacional e internacional pero la pesadilla continuará.
Ver fotos en:
http://www.boston.com/bigpicture/2010/03/chile_three_days_later.html?camp=localsearch:on:twit:bigpic

mi esposo es camionero y tuvo que ir a dejar azucar a concepcion aun supermercado determinado,pero cuando estaba alla los militares le dijeron que la carga se quedaba donde estaban almacenando los viveres, consulto por celular quien lo envio y le dijeron que entregara todo,luego el estado pagaba, tambien lo enviaron dentro de la ciudad a buscar mercaderia a un supermercado dentro de la ciudad,escoltado por militares porque el saqueo en estos momentos de nacesidad es enorme, el me conto que no pudo evitar las lagrimas mientras conduciaadentradose en la ciudad y ver todo en el suelo fue como si hubieran tirado una bomba y todo cayo,vio gente en la carretera con banderas blancas pidiendo ayuda ,durmiendo en los cerros por temor a las replicas. paso la noche en el lugar de acopio custodiado por militares,temblo casi toda la noche.nosotros vivimos en los angeles estamos bien no nos paso nada no perdimos nadaa pesar de que igual sufrimos el remeson que no podia mantenerse uno de pie.